Hay algunos estudios de rutina que deberías hacer periódicamente para asegurarte de que tu aparato reproductor goza de buena salud. Son pruebas rápidas, indoloras y las puede hacer tu ginecólogo.
Es una prueba simple, rápida e indolora, que consiste en el examen microscópico de células que se recolectan del cuello uterino y la vagina. Para realizarlo, se coloca un pequeño aparato plástico - el espéculo vaginal - que permite ver el cuello uterino. Este simple estudio puede mostrar la presencia de infección, inflamación, anormalidad celular o cáncer, por eso todas las mujeres deben realizarlo una vez por año. En las mujeres que no han iniciado su actividad sexual, el material se obtiene mediante un pequeño hisopo de algodón que se introduce a través del himen sin dañarlo.
El Papanicolaou es un simple estudio que puede mostrar la presencia de infección, inflamación, anormalidad celular o cáncer, por eso todas las mujeres deben realizarlo una vez por año.
También es un examen indoloro e inocuo que consiste en la visualización del cuello del útero mediante un aparato, el colposcopio, que funciona como un microscopio y permite ver todo mucho más grande. Se realiza colocando un espéculo vaginal y, una vez localizado el cuello uterino, se embebe con una sustancia que lo limpia y se observa de manera ampliada la superficie del cuello uterino y la profundidad de las paredes vaginales.
Gracias a este estudio se pueden ver distintas imágenes que son imperceptibles a simple vista, es decir que detecta lesiones que pasarían inadvertidas para el ojo humano. También permite diagnosticar precozmente el cáncer de cuello uterino, vagina y vulva. A partir del inicio de las relaciones sexuales, todas las mujeres deberían realizar una Colposcopía anualmente junto con el Papanicolaou.
Es un examen físico de las mamas y las axilas donde, a través de una palpación, el médico busca cambios de color o irregularidades de la piel y los pezones. Esto permite descubrir nódulos, zonas irregulares o ganglios inflamados o agrandados. Además debes hacerlo rutinariamente tu misma: es lo que se denomina autoexamen mamario.
No hace falta conocer de patologías, simplemente hay que reconocer las características de la mama para, en caso de detectar la más mínima modificación, consultar con el médico. El autoexamen mamario debe realizarse una vez por mes, preferentemente sobre el final de la menstruación. Es muy importante porque permite detectar tumores benignos o malignos de forma temprana.
Es un estudio radiográfico de la mama que sirve para observarla profundamente. Puede realizarse como control de rutina o para diagnosticar un área sospechosa.
Si bien es un complemento del examen clínico que debe realizar un médico especialista, es muy importante porque permite detectar patologías muy peligrosas, como por ejemplo nódulos o microcalcificaciones, que muchas veces son manifestaciones de cáncer. Después de los 35 años se debe realizar al menos una vez por año. En las mujeres con antecedentes de cáncer mamario, conviene hacerse anualmente a partir de los 30 años.
La Colposcopía: a través de este estudio se pueden ver distintas imágenes que son imperceptibles a simple vista, es decir que detecta lesiones que pasarían inadvertidas para el ojo humano. También permite diagnosticar precozmente el cáncer de cuello uterino, vagina y vulva.
El examen clínico mamario es un estudio que permite descubrir nódulos, zonas irregulares o ganglios inflamados o agrandados. Además debes hacerlo rutinariamente tu misma: es lo que se denomina autoexamen mamario.
La Mamografía es un estudio radiográfico de la mama que sirve para observarla profundamente. Es muy importante porque permite detectar patologías muy peligrosas.
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