Por Ana von Rebeur

Hay varios motivos por los cuales un hombre no llama. Ninguno de ellos tiene que ver con que los dos la hayan pasado bien o no, sino con el hecho de ser varón.

1) Él tiene más tiempo que vos:

Para un hombre, el tiempo de reproducirse es ilimitado, en tanto y en cuento “pueda”, que hoy en día se consiguen con una pastillita, les da aun más tiempo para postergar la decisión. Luego de una primera cita, él se queda tranquilo, porque ya sabe que hay una chica que puede gustarle, sabe dónde ubicarla y en verdad no tiene ninguna urgencia por hacerlo, porque a él le basta con saber que ella existe. No ve cual es la urgencia de llamarla. Las mujeres tenemos relojes más lentos, que funcionan como almanaques: mientras para nosotras una semana es un siglo, para él una semana es un rato. ¿ Cuál es el apuro? ¡Si no te llama en el 2012, será en el 2013! (Si pudieras ser madre a los 80, como ellos, tampoco llamarías enseguida)

2) El factor fiestero

El plan de un hombre es conocer la mayor cantidad de mujeres posibles hasta darse cuenta de golpe- semanas o meses más tarde – que entre todas esas, tiene ganas de volver a ver a alguna un particular. Un buen día, quizás, deciden llamar a aquella a quien más recuerdan…o a quien más recuerda su amigo que le pregunta “¿qué fue de esa morocha tetona que estaba como un avión?”.

3) Temor al rechazo:

Ellos calculan que llamar enseguida es una patética muestra de debilidad. Prefieren quedar como maleducados a mendigar tu atención.

4) Teoría de “menos es más”:

También saben que a las mujeres, cuanta menos interés se les muestra, más se enamoran. Entonces, dado que la manera de hacerse valer y mantener interesada a una mujer es no llamarla, él no la llama.

5) Para que no lo estudies tanto:

Ellos perciben que los estamos observando con microscopio. Y ni siquiera a las ratas de laboratorio les gusta que las observen tanto. Si trataras así a una rata, no te llamaría. Si los escudriñaras menos, seguramente ellos llamarían más seguido.

6) Para no dar explicaciones:

Te dicen “Te llamo” como estrategia para sacarte de encima y poder irse rápido y sin reproches. Para ellos resulta pesadillesco dar explicaciones de cualquier cosa, y lo último que querrían es escuchar a una mujer que en el momento de la despedida los bombardee con “¿En qué te fallé? ¿Te caí mal? ¿No te gustó el color de mi esmalte de uñas? ¿Me darías otra oportunidad?”. Así que la manera más práctica es decir “Te llamo”, aunque sepan que no lo harán.

7) Simplemente, no le gustaste:

Finalmente, también sucede lo más temido: no le interesa volver a verte. Pero jamás se animaría a decirte “la pasé mal y no te voy a volver a llamar porque no tenemos onda…¿ no tenés una amiga para presentarme? ”. No querrían ser tan sinceros, por temor a terminar soportando un ataque de histeria de una mujer llorando que lo mata a carterazos.

Ellos tienen otros tiempos. Así que no te extrañes si te llama dentro de dos años diciéndote: “¿Qué? ¡No me digas que porque no te llamé enseguida te casaste con otro! ¡Qué impacientes son las mujeres! ¿Quién las entiende?”

 

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